Viernes Dic 15
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Una de las enfermedades más comunes en el hombre es la hiperplasia prostática benigna -HPB-. A los 50 años, el 25% de los varones presenta este crecimiento benigno, como un tumor no canceroso, de la glándula prostática. Este porcentaje se eleva mucho más a los 60 años, llegando hasta un 60% en la población masculina que sobrepasa los 70 años.

La próstata es una glándula propia del hombre que se localiza rodeando la uretra -conducto por el cual sale la orina al exterior- y debajo de la vejiga, por lo que el primer síntoma que se observa de la hiperplasia prostática benigna es un cambio en el chorro de la orina.


Los síntomas de la hiperplasia prostática benigna son:

  • Disminución del tamaño y fuerza del chorro de la orina.
  • Dificultades para comenzar a orinar.
  • Levantarse varias veces por la noche a orinar.
  • El chorro de la orina se detiene y luego vuelve a comenzar.
  • Sensación de no vaciar completamente la vejiga.
  • Orinar más a menudo que lo usual.
  • Deseo extremadamente fuerte de orinar lo antes posible.

 

Culpa de las hormonasprostata

Debido a que la función de la próstata es producir secreciones para proveer de un medio apropiado a los espermatozoides, los hombres temen que este crecimiento de la glándula pueda afectar sus relaciones sexuales, pero no siempre es así. “Hemos detectado que hay un mayor índice de problemas de erección en varones que tienen hiperplasia prostática benigna, pero no todo hombre con este crecimiento de la glándula tiene problema de potencia sexual”, explica el doctor Hernández.

Tratamiento

El tratamiento de la hiperplasia prostática benigna depende de la severidad de los síntomas. Cuando es leve se trata con fármacos, pero cuando es más evidente o bien no responde a la medicación, es necesaria la cirugía. Hay dos tipos:

La resección trasnuretral: es endoscópica. Sin necesidad de cortar la piel se ingresa por el conducto uretral el aparato y se remueve el tejido ya crecido.

La adenectomía abierta: se realiza cuando el crecimiento de la próstata es grande. Se hace una herida en la parte inferior del abdomen, se remueve la parte interna de la próstata.

En presencia de los síntomas de esta enfermedad se debe recurrir inmediatamente al especialista aconseja el Dr. Moncada, “pero si un hombre se hace un ‘chequeo’ a los 50 años y el médico le dice que está todo bien, la visita al urólogo debe ser cada dos años”.


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